San Cipriano

Colombia El Riesgo es que te Quieras Quedar      
 
A San Cipriano se puede ir y volver en el  mismo dia, o ir quedarse y volver. O claro, ir y no volver, pero esto ya es otra cosa. A veces incluso el tiempo de ocio es programado. Lo cual suele ser una burla para algunos entendidos, pues por definición, el ocio no debería ser programado. Pero esa discusión será para otro dia.

Para ir y volver a San Cipriano usted puede conseguir un vehículo con Travelguias y llenarlo de gente para que pueda distribuir los costos de gasolina y peajes o puede pagar un pasaje de bus. La recomendación es la primera, por comodidad, intimidad y costo. Igual, en cualquier caso, hasta aquí usted no habrá excedido los 10 mil pesos de su presupuesto.

Procure salir temprano de su casa (tipo 7 am) para que pueda disfrutar la mayor cantidad de horas en el río, pero sobre todo para que al llegar al río no le toquen los peores neumáticos. 

Usted puede llegar a San Cipriano por Córdoba, después de pasar el quinto y último túnel que hay en la carretera Cali-Buenaventura en cuyo caso se encontrará con un grupo de jóvenes de la zona que lo esperarán con un efusivo saludo: "busca parqueo", "yo lo llevo", "yo le indico", "venga conmigo", en fin, la guerra del centavo. Cual gallinazos lo atacarán. Usted siga derecho, que igual en el pueblo hay más. Eso sí, tranquilidad, puesto que ellos correrán a su lado en incluso se colgarán del carro. Simplemente tranquilidad. Hágale caso al que mejor le caiga, o al que quede vivo, después de la rapiña y parquee donde le digan. Igual, también puede llegar por una entrada que se encuentra después de pasar el ultimo túnel en donde no será perseguido por los jóvenes para parquear el carro, pues tendrá que dejarlo a la orilla de la carretera. En el video podra ver como es el recorrido.
¿Y qué es la famosa brujita? No se trata de una señora ni vieja (ni joven como la describen ahora las nuevas historias infantiles londinenses) con poderes mágicos, sino de un medio de transporte usado por los lugareños. Un tablón con unas ruedas metálicas acuñadas para deslizarse por la vías férreas en las que otrora iría la mercancía hacia el puerto de Buenaventura. El tablón era impulsado hace algunos años por la fuerza de los lugareños usando un palo y así mismo era frenado por la fricción de este, y en algunas ocasiones no era frenado. Hoy en día las brujitas tienen además una moto que las impulsa y las frena, además de alumbrar el camino con su bombilla. Una maravilla. Claro, pierde un poco la magia, pero se ahorra tiempo, se gana seguridad y se pierde un poco la dominación implícita que se ejercía entre el turista y el pobre joven-esclavo que impulsaba la bruja. Debo decir que la experiencia es muy agradable. Son 8 mil pesos. Si quiere también puede comprar una botella de arrechón en el camino o al llegar al pueblo.

Al llegar a San Cipriano, el ambiente se vuelve mágico. Hay una cancha de fútbol de tierra en el pueblo que de día recibe a los turistas del río y de noche los recibe con fuertes descargas salseras. El lugar se encuentra en una reserva natural cuidada por la CVC, llena de tarros de basura, pulcritud y calor. La recomendación es voltear a la derecha después de la cancha de fútbol. Posteriormente podrán ir a negociar el neumático. Que claro no es obligatorio, pero si se quiere bajar por todos los charcos, es altamente recomendable. El almuerzo podrá costarles entre 7 mil y 10 mil pesos mientras que el flotador alcanzará su valor máximo en 10 mil pesos, pero lo normal es que uno decente les cueste 4 mil pesos (también aumenta su valor con la demanda).

Una vez tenga su neumático flotador la recomendación es caminar hasta el último charco para que pueda disfrutar el recorrido completo. Esto le tomará aproximadamente media hora.  Como estará todo el tiempo en el río sólo lleve una maleta que pueda mojar en la que pueda llevar agua, para el cansancio y tal vez algo de comer como maní o galletas. El resto una pantaloneta una camiseta y zapatos para caminar en las piedras. 

Después de esto sólo basta dejarse llevar por la corriente y disfrutar de los rápidos. En cada charco aproveche para hacer inmersiones que en ocasiones pueden llegar a los doce metros de profundidad. Lo cual también le permitirá clavar desde los bordes del río. Disfrutar, es la consigna. También puede cerrar los ojos y dejarse llevar en los tramos lentos en una paz única que los cantos de los pájaros y la viveza de la selva le otorgarán. Con los ojos abiertos también podrá observar el firmamento, las hojas bailarinas de los árboles, incluso el juguetear del agua. Todos sus sentidos serán testigos de esta mezcla de placeres que por aproximadamente cuatro horas (si quiere más) usted gozará. Sólo déjese llevar y permita que la lluvia que visita con frecuencia el río, sea con usted y él uno solo. Nade, ríase, cáigase, goce. Al llegar, con hambre, en San Cipriano lo esperará con un suculento pescado frito. Que lo dejará listo para volver en paz a la selva de concreto. Eso si, si quiere se queda a la rumba y en una casa o en una carpa prepárese para un día siguiente libre en el que pueda registrar (si quiere) fotográficamente todos esos momentos que la primera vez no pudo. Igual siempre se quedará corto para lo que realmente disfrutó. Y claro, al pagar el parqueadero, que son 3 mil peso, la bolsita de cinco chontaduro a mil pesos, que en Cali valdría 5 mil pesos, y cualquier otra pendejada usted sólo habrá gastado máximo 40 mil pesos por estar un día en el paraíso.

Aqui tienes un blog con algunas buenas imagenes del destino y aqui! algunos planes para visitarlo


Ċ
Agencia De Viaje,
Jan 18, 2010, 2:21 PM
Comments